Cristina Lozano – Hoteles Cristine Bedfor
Cristina Lozano, CEO de Cristine Bedfor: “El verdadero lujo es poder parar un segundo”
Cristina Lozano ha construido Cristine Bedfor desde una idea muy personal de la hospitalidad: que un hotel pueda parecerse más a una casa que a una maquinaria de lujo. Fundadora y CEO de un proyecto con hoteles en Menorca, Málaga y Sevilla, defiende una forma de viajar más pausada, más local y más humana, donde el interiorismo, la gastronomía y el trato forman parte de una misma manera de recibir.
Su universo nace de una anfitriona casi literaria, Cristine Bedfor, pero se sostiene sobre algo muy real, una manera de mirar las ciudades, de cuidar los detalles y de entender el lujo silencioso. En sus hoteles conviven objetos con historia, cocinas arraigadas al territorio, equipos cercanos y una idea muy clara de belleza. Nos habla de hospitalidad, turismo, inteligencia artificial, gastronomía, interiorismo y de esa rara habilidad de convertir un hotel en un lugar en el que sentirse, de verdad, como en casa.
Cristine Bedfor nace de una idea muy personal de la hospitalidad. ¿Qué querías corregir de los hoteles convencionales cuando imaginaste este proyecto?
Quería recuperar la sensación de llegar a una casa. Creo que nos hemos perdido un poco en ese gran lujo tan apabullante, con mucho servicio y mucho de todo. Para mí no todo depende de tener a siete personas en la recepción sino que lo importante es que te sientas acogido. Y también quería que el hotel fuera de la ciudad, no un sitio aislado de ella. Me interesa que el huésped descubra algo auténtico.
¿La inspiración venía más de una casa que de un hotel?
Mi inspiración viene sobre todo de la campiña inglesa. Esas casas de bed and breakfast llevadas por un matrimonio que desayunan contigo, te cuentan cosas y te hacen sentir parte del lugar. A mí eso me encanta. Soy muy sociable y esa parte me divertía muchísimo.
Una buena anfitriona… ¿se nace o se hace?
Tengo seis hermanos y en mi casa siempre había gente. A mi padre le encantaba recibir y a mi madre también, cada uno a su manera. A mí me gusta estar con amigos, improvisar, montar planes. No me cuesta nada. Creo que lo tengo innato y luego lo he ido perfeccionando.
¿Dónde termina Cristina Lozano y dónde empieza la Cristine Bedfor literaria?
Ahora mismo soy más Cristine Bedfor que Cristina Lozano. Evidentemente hay una parte muy imaginaria: esa isla que flota, el padre diplomático, todo ese universo creado con Marta de la Rica, que me parece una genialidad. Pero está muy inspirado en mi forma de ser y en mi vida. Yo era muy amiga de los amigos de mis padres. La única diferencia es que no soy inglesa. Lo demás está bastante adaptado a mí.
En tus hoteles hay una idea muy clara del gusto, pero no del lujo ostentoso. ¿Qué significa hoy el lujo para ti?
Para mí el lujo es, primero, la belleza. Soy muy esteta. Me gusta lo bonito: en las personas, en los animales, en los objetos, en las ciudades. Estar rodeada de cosas bonitas me parece un lujazo, y no necesariamente tienen que ser caras. Después, el lujo es vivir con más calma.
¿Nos cuesta quedarnos quietos cuando viajamos?
Muchísimo. En Málaga me da pena cuando tenemos muchas pernoctaciones de una sola noche. Pienso: si se quedaran tres días, lo pasarían bomba. Pero vivimos muy deprisa. Para mí, el verdadero lujo es poder parar un segundo.
Menorca, Málaga y Sevilla son los tres destinos de Cristine Bedfor. ¿Qué tienen en común?
Menorca fue el comienzo y es una plaza difícil, porque no funciona todo el año y llegar a la isla no siempre es sencillo. Pero era la casa donde vivía el único hermano de mi madre. Nosotros somos de Bilbao y para mí era un lugar familiar.
¿Y qué destinos te gustaría explorar ahora?
Me gustaría abrir algo en el norte, que es mi casa. Valencia también me parece un destino interesante y, por supuesto, Madrid, que es donde vivo.
El interiorismo es una parte fundamental del ADN de Cristine Bedfor. ¿Qué detalles invisibles son los que más importan?
Hay muchos detalles que quizá no aprecias al principio, pero los hoteles están llenos de ellos. Aunque parezca que no, en cada rincón ocurre algo. No hay una esquina vacía. A mí me encantan los objetos porque cuentan muchas cosas. Las telas, los papeles, la riqueza textil… todo eso se percibe nada más llegar.
En una época en la que los hoteles son cada vez más tecnológicos, ¿la inteligencia artificial es compatible con mirar a los ojos?
La inteligencia artificial nos puede ayudar en muchas cosas menos en el tú a tú. Para que te hagas una idea, yo trabajo con cuadernos. Evidentemente la evolución llega y hay que usarla donde tenga sentido. Pero en la relación con el huésped busco justo lo contrario. Busco la libreta.
¿Qué papel juega la gastronomía en la identidad de Cristine Bedfor?
Yo quería abrir un simple bed and breakfast y he acabado con tres hoteles y un buen restaurante en cada uno de ellos. Así que la gastronomía tiene muchísimo peso. Todo empezó en Menorca. Si allí no hubiera funcionado tan bien el proyecto gastronómico con Pau Sintes, quizá no me habría exigido intentar replicar algo parecido en Sevilla y Málaga.
¿Esa cocina ha terminado siendo tan importante como el propio hotel?
He viajado mucho y he comido muy bien desde pequeña. Mi padre era un gran viajero y un gran comedor. La gastronomía siempre ha sido importantísima en mi vida, pero yo imaginaba algo más sencillo. Poco a poco, con el producto local, la cocina local y las recetas históricas, todo eso que Pau ha traído, me ha apetecido aplicarlo también en los demás hoteles. En Málaga y Sevilla estamos trabajando con esa misma idea: cocina tradicional y producto local a muerte.
¿Qué ha aportado Pau Sintes al proyecto?
Pau empezó con 21 años, recién salido de la escuela de Barcelona. Enseguida ganó el Premio de Mejor Jóven Chef Europeo y es una persona que no para de estudiar, viajar y crecer. Tiene muchísima energía y es muy bueno. De su mano hemos llegado a un nivel al que quizá yo no habría llegado sola. Pero siempre le digo al equipo que no quiero perder la sensación de casa. Les pido que estén abiertos a hacer una tortilla francesa, un filete empanado o un consomé.
¿Qué parte de tu personalidad está más presente en los hoteles?
La capacidad de anfitriona. Esa voluntad de recibir, de cuidar, de que la gente se sienta cómoda. Creo que eso está muy presente.
Si pudieras sentar a una persona en una mesa de Cristine Bedfor, ¿a quién invitarías?
Si buscara a un artista, me encantaría invitar a Pablo Picasso. Teniendo un hotel en Málaga, tendría todo el sentido. Me parece un personaje creativo, peculiar, incluso siniestro a veces. Y también Jane Austen. Es un ídolo para mí. Me encanta, es inglesa y creo que entendería muy bien mi concepto hotelero.
TEXTO: DAVID RUIZ
FOTO: CEDIDA







