Mar Cozcolluela – mArincello
Mar Cozcolluela: “Pasé de trabajar diez años en Codorníu a crear mi propio licor”
En el universo de las sobremesas memorables hay algo que siempre se repite: una conversación que se alarga, un último brindis y ese pequeño gesto de sacar una botella que convierte el final de la comida en un momento especial. De esa escena doméstica, casi improvisada, nació mArincello, un licor de mandarina que empezó como experimento casero y hoy comienza a hacerse un hueco en restaurantes y barras.
Detrás del proyecto está Mar Cozcolluela, que tras una década en Codorníu decidió transformar una receta que preparaba para sus amigos en una marca con identidad propia. Mandarinas ecológicas valencianas, maceración larga y una idea muy clara: capturar en una copa el sabor fresco y natural de un gajo de mandarina. Hablamos con ella sobre el origen del proyecto, la construcción de la marca y el ritual de la sobremesa que inspira todo su universo.
¿Quién era Mar antes de mArincello?
Trabajé durante diez años en Codorníu. Pero siempre me ha gustado mucho cocinar y un día, preparando cosas en casa, pensé que podía hacer un licor casero para mis amigos cuando vinieran a cenar. Busqué la receta de limoncello, lo probé… y empecé a experimentar.
¿Cómo pasas de un limoncello casero a crear un licor de mandarina?
Primero lo probé con naranja. Funcionaba mejor que con limón. Después pensé: ¿y si lo hago con mandarina? Empecé con mandarinas del supermercado, luego de frutería y finalmente fui a Valencia a buscar mandarinas ecológicas. Ahí el producto dio un salto enorme.
¿Cuándo te das cuenta de que aquello podía convertirse en un proyecto real?
Cuando mis amigos empezaron a comprarlo… y también algunos restaurantes. En ese momento pensé que tenía que legalizarlo y hacerlo bien. Entonces surgió la pregunta del nombre. “Mandarinchelo” era demasiado largo, así que lo acortamos a mArincello.
Si tuvieras que definir el ADN del proyecto en una frase, ¿cuál sería?
El sabor de la sobremesa con amigos.
¿Qué buscabas exactamente en boca al crear el licor?
Quería la sensación que tienes cuando te comes un gajo de mandarina. Ese sabor fresco que se queda después. Mandarina pura.
¿Tenías algún vínculo previo con el mundo de los cítricos?
Ninguno. Me gustaban las mandarinas, como a cualquiera, pero no tenía ninguna conexión especial con ese mundo.
Los licores cítricos a veces pecan de demasiado dulces o demasiado perfumados. ¿Cómo encontraste el equilibrio?
Al ser un producto muy natural, el equilibrio es más fácil. Al principio tenía más azúcar, pero con el tiempo lo hemos reducido bastante. La mandarina tiene suficiente carácter para hablar por sí sola.
¿Cómo recomiendas servir un mArincello?
Muy sencillo: frío de nevera. Se puede tomar solo, pero a mí me gusta especialmente con un hielo.
¿Y fuera de la sobremesa? ¿Tiene recorrido en coctelería?
Sí, también funciona muy bien en cócteles. Es otra forma de consumirlo y abre muchas posibilidades.
¿Cómo lograsteis entrar en restaurantes y bares con cierto nivel?
Llamando a la puerta. Literalmente. Contactando con la gente, presentando el producto y enseñándolo.
En un momento en que los jóvenes beben cada vez menos alcohol, ¿cómo se adapta un proyecto como el vuestro?
Estamos trabajando en versiones con menos azúcar y con menor graduación alcohólica. Queremos adaptarnos a las nuevas formas de consumo.
¿Un mArincello sin alcohol sería posible?
Lo veo muy complicado. He probado versiones 0,0 de otros licores y pierden completamente el sentido. Se convierten en algo que no es ni un licor ni un zumo.
La sobremesa está muy presente en vuestro relato. ¿Es realmente el momento ideal para beberlo?
Sí. Después de comer o después de cenar es cuando tiene más sentido. Ese momento en que la conversación se alarga y aparece algo dulce.
¿Qué canal os interesa más ahora mismo: restauración, distribución o e-commerce?
Ahora mismo estamos reordenando todo el proyecto. Estos primeros meses han sido prueba y error. En breve tendremos más claro el plan, pero el canal de restaurantes es muy importante.
¿Habéis pensado en mercados internacionales?
Sí. De hecho he probado muchos licores de mandarina de toda Europa, más de veinte, y hemos hecho catas a ciegas. Nuestro producto se defiende muy bien.
Si el proyecto creciera mucho, ¿qué parte artesanal no sacrificarías nunca?
Las mandarinas ecológicas. Son la base del producto.
Trabajaste diez años en Codorníu. ¿Qué aprendizaje te llevaste a tu propio proyecto?
Sobre todo disciplina. Y también conocer cómo se elaboran muchos tipos de licores y bebidas. Ese conocimiento me ha servido mucho.
¿Dónde se elabora mArincello?
En Terrassa. Allí se hace la maceración y la elaboración del licor.
¿Cuánto tiempo de maceración tiene?
Nos hemos dado cuenta de que cuanto más tiempo pasa, mejor está. Aproximadamente unos seis meses.
¿Es un proyecto de equipo o muy personal?
El proyecto es mío. Pero me apoyo mucho en amigos: una amiga abogada lleva patentes y marcas, otra me ayudó con el plan de negocio, otro amigo diseñó la identidad… Ha sido un proyecto muy colaborativo.
¿Con qué lo maridarías en una sobremesa?
Con chocolate, con postres, con cualquier dulce. Funciona muy bien con todo lo que llega al final de la comida.
Si pudieras servir un mArincello en una sobremesa a cualquier persona, ¿a quién invitarías?
Al Rey de España.
TEXTO; DAVID RUIZ
FOTO: MARINCELLO











